Competitividad extrema vs. colaboración. Vídeo de Margaret Heffernan

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La escritora, empresaria y oradora Margaret Heffernan dio una charla TED titulada “¿Por qué es el momento de olvidar el orden jerárquico en el trabajo?” donde partió hablando de un estudio en que William Miur indagó lo que podría hacer más productivas a las gallinas. Para esto se crearon dos grupos, uno constituido por simples gallinas y otro por gallinas que solas eran muy productivas, denominado el grupo de las supergallinas. Todo esto por seis generaciones. Según explica Margaret, mientras el primer grupo se reprodujo sin problemas y mejoró su productividad, en el segundo murieron casi todas. Esto se explicaba porque estas gallinas sólo lograban el éxito suprimiendo la productividad del resto.

La manera de gestionar equipos ha cambiado rotundamente en el último tiempo, pasando de una estructura jerárquica a una más orientada a la cohesión de los trabajadores donde todos son igual de importantes y donde todos tienen una perspectiva válida.

Para Margaret Heffernan, el factor clave para el éxito de una empresa radica en la conexión social de sus trabajadores. “Realmente importa lo que ocurre entre las personas, porque en los grupos que tienen alta sintonía y sensibilidad mutua, las ideas fluyen y prosperan. Las personas no se estancan, no derrochan energía en callejones sin salida”. La cohesión social (construida en cada pausa para el café, cada vez que un miembro del equipo pide ayuda a otro) lo que lleva con el tiempo a grandes resultados. Es un replanteamiento radical de lo que nos impulsa a hacer mejor nuestro trabajo, y de lo que significa ser líder. Porque como señala Heffernan: «Las empresas no tienen ideas; solo las personas las tienen».

En este sentido, cuando se logra crear un equipo cohesionado, se tiene algo que llaman capital social. “El capital social es lo que da impulso a las empresas, el capital social es lo que hace robustas a las empresas. ¿Qué significa esto en la práctica? Significa que el tiempo lo es todo, porque el capital social se compone con el tiempo. A los equipos que trabajan juntos más tiempo, les va mejor porque lleva tiempo desarrollar la confianza necesaria para llegar a la franqueza y la apertura. El tiempo construye valor”.

Para la oradora, en estos últimos 50 años se han administrado algunas empresas y sociedades con el modelo de supergallinas, creyendo que el éxito se logra seleccionando a superestrellas, a los hombres y mujeres más talentosos de la sala, dándoles recursos y todo el poder. ¿Siendo cuál el resultado? Muy similar al obtenido en el experimento de Miur con las supergallinas: agresión, mal funcionamiento y despilfarro. Cree que la gestión por concurso de talentos ha enfrentado de manera rutinaria a los empleados unos contra otros y es por eso por lo que aconseja que la rivalidad tiene que ser reemplazada por el capital social. 

“Ayudar implica que no tengo que saberlo todo, sólo tengo que trabajar con personas que saben dar y recibir ayuda”, dice. Para ella, es fundamental que las personas trabajen juntas en todo el sentido de la palabra.

 “Durante décadas, hemos intentado motivar a las personas con dinero, a pesar de contar con gran cantidad de investigación que muestra que el dinero erosiona la conexión social. Ahora, tenemos que dejar que las personas motiven a los demás. Durante años, pensamos que los líderes eran héroes solitarios y se esperaba que por sí mismos, resolvieran problemas complejos. Tenemos que redefinir el liderazgo como una actividad en la que se crean las condiciones para que cada uno pueda brindar el pensamiento más valiente, juntos”.

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